¿Alguna vez te has preguntado: «¿Para qué estoy aquí realmente?» Entre el trabajo, las metas, las redes, y todo lo que el mundo nos lanza, a veces nos perdemos en el hacer… y se nos olvida el ser.
Pero aquí va una verdad que necesitas recordar: fuiste creada para adorar a Cristo con todo lo que eres. Y no, no solo me refiero a cantar en la iglesia. Estoy hablando de una vida que vibra con el cielo, que refleja a Jesús en cada rincón, desde tus decisiones hasta tu forma de amar.
¿Qué significa ser una adoradora en tu día a día?
Ser una adoradora no es un título, es un estilo de vida. Es poner a Jesús en el centro, incluso cuando el día está loco. Es levantar tus pensamientos hacia Él cuando las emociones quieren tomar el control. Es elegir amarlo con tus decisiones, tu creatividad, tu trabajo, tu cuerpo, tus palabras… todo.
Tu adoración puede estar en:
- El silencio de tu cuarto mientras oras por otros.
- El café que sirves con amor a tu familia.
- La integridad con la que trabajas, aunque nadie te aplauda.
- La sonrisa que le das a alguien que necesita consuelo.
Tu vida entera puede ser una ofrenda.
Pasos para descubrir tu propósito como adoradora de Cristo
- Conecta con tu fuente No puedes adorar sin conocer. Abre tu corazón en oración y empieza a tener conversaciones reales con Jesús.
- Reordena tus prioridades Pregúntate: ¿qué lugar tiene Dios en mi agenda, en mis decisiones, en mis pasiones?
- Descubre tus dones Dios te dio talentos únicos. ¿Cómo puedes usarlos para glorificarlo? Tal vez a través del arte, el liderazgo, la enseñanza, la hospitalidad… ¡todo puede ser adoración!
- Adora en lo cotidiano Pon música que te inspire, empieza tus días con un versículo, da gracias mientras lavas los platos. Lo normal se vuelve sagrado cuando lo haces con amor.
- No te compares No necesitas sonar como nadie más. Tu forma de adorar es tan especial como tu historia. Tu autenticidad también glorifica a Dios.
Un recordatorio para ti
Adorar no es una actividad, es tu identidad.
No esperes al domingo. Hoy, aquí mismo, en medio del caos o la calma, puedes vivir como una verdadera adoradora. Y cuando lo haces, algo poderoso sucede: descubres tu propósito, encuentras paz… y reflejas el cielo.



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